Lo que más me sorprendió al entrar en el Bosque fueron las palabras que movía el viento. Eran los árboles. Todos hablaban a la vez repitiendo frases de las que me llegaban palabras sueltas: "Eso ya lo entiendo...", "Me gustaría...", "Quisiera que...", "Sé que...", "Pensaba que..."
Al pasar me las lanzaban y se reían mientras me miraban. Solo un viejo Castaño permanecía en silencio. Me senté bajo su copa, apoyé mi cabeza en su tronco, y las palabras cesaron de inmediato. Se hizo el silencio. Entonces pude escuchar solo el sonido del viento entre las hojas y la Vida del Bosque en Movimiento.
Me levanté, di las gracias al Castaño y seguí caminando.
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lunes, 9 de septiembre de 2013
sábado, 11 de mayo de 2013
MI BRÚJULA

Disponer de una brújula es imprescindible cuando se viaja. A veces, en los paisajes desconocidos, es fácil perderse; pero no con una brújula si se sabe utilizar. Yo estoy descubriendo la mía y he entendido que tiene una particularidad: solo funciona cuando estoy en el centro del círculo, por eso me lo recuerda cada vez que la abro. Si me olvido de ello puedo ir al Nordeste creyendo que es el Sur...pero en cuanto me coloco en el centro, mi brújula funciona.
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