lunes, 24 de marzo de 2014

EL VIEJO LIBRO

La primera vez que vi el libro estaba apilado con otros libros viejos. Cuando lo abrí sus palabras apenas me decían nada, sin embargo ejercía sobre mí la atracción de un imán, así que me empeñé en leerlo y poco a poco fui encontrado significados, para darme cuenta después que contenía otros que ni siquiera había percibido.

Poco a poco entendí la clave: solo se podía entender desde la propia experiencia. Por eso sé que hay capítulos que nunca entenderé. Pero con cada experiencia nueva las palabras cambian, aunque sean las mismas, y después de cada viaje, cuando vuelvo a encontrarme con él, el Viejo Libro me regala contenidos nuevos. Aunque a veces, con bastante frecuencia, debo consultar a una persona experta en la materia para entender algo más de lo que dice.