Mostrando entradas con la etiqueta Escritura Creativa.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Escritura Creativa.. Mostrar todas las entradas
viernes, 8 de noviembre de 2013
sábado, 2 de noviembre de 2013
EL MANDALA: mi punto de partida
Cada año mi mandala cambia y aunque a lo largo del camino siempre disfruto dibujando mandalas, éste es el de mi punto de partida y al que regresaré en la Abadía, cuando finalice este Viaje. Pero este año he hecho una copia para llevármelo. Aunque se ve grande, en realidad es una pequeña alfombra -que cabe bien doblada en mi mochila-, y sobre la que podré dormir durante el Viaje.
LA ABADÍA (El Lugar de Seguridad)
La Abadía es mi Lugar de Seguridad, me gusta mucho volver a ella al final de cada Viaje y encontrarme con el resto de caminantes. Son días de alegría e intercambio, de descanso y de empezar los preparativos del siguiente Viaje. En su biblioteca cada uno va dejando sus historias, anécdotas y mapas que servirán en el futuro como información para otros caminantes. Hay libros muy antiguos, manuscritos por viajeros de otras épocas y otros más cercanos en el tiempo, algunos son verdaderas obras de arte...poco a poco, al empezar a caminar, La Abadía se va alejando y sus tejados rojos van quedando atrás...¡Hasta la vuelta!
lunes, 21 de octubre de 2013
La Semilla Sorpresa
Hacía mucho tiempo que no visitaba mi árbol, tanto que
todavía no había conseguido descifrar qué árbol era. Hace unos años, en uno de
mis viajes, un anciano que vendía frutos secos y semillas en un mercado me
regaló una semilla diminuta dentro de una bolsita que llevé al cuello en mi
viaje de vuelta a casa para no perderla (y también porque fue la recomendación del
anciano).
-“Deberás dejarla crecer sin pensar en qué tipo de árbol se
convertirá, porque fácil que te equivoques…es una sorpresa”.
La planté tal como me dijo y por un tiempo me olvidé de la
semilla, y cuando me acordaba mi fantasía se desbordaba y veía un árbol
majestuoso levantarse al cielo…
Hace poco, cuando volvía a la Abadía, pasé por el lugar en que la había plantado, y sí, tal como me dijo el anciano fue una sorpresa: era un manzano, un sencillo y pequeño manzano que apenas tenía cuatro frutos y que en mis continuos movimientos ni siquiera había cuidado, pero allí estaba…no es el árbol majestuoso que me había imaginado mientras caminaba por el Valle de los Sueños, pero es un árbol real, con raíces y tronco, ramas, hojas y frutos. Es mi árbol.
Hace poco, cuando volvía a la Abadía, pasé por el lugar en que la había plantado, y sí, tal como me dijo el anciano fue una sorpresa: era un manzano, un sencillo y pequeño manzano que apenas tenía cuatro frutos y que en mis continuos movimientos ni siquiera había cuidado, pero allí estaba…no es el árbol majestuoso que me había imaginado mientras caminaba por el Valle de los Sueños, pero es un árbol real, con raíces y tronco, ramas, hojas y frutos. Es mi árbol.
jueves, 2 de mayo de 2013
EL COMPÁS
Cuando viajo, suelo llevar en mi estuche -entre otros materiales- un compás, porque siempre hay un momento en el que siento la necesidad de dibujar un mandala. Pero, claro, ese compás no me sirve para trazar un círculo en el suelo, por eso me hice este rudimentario compás. Rudimentario, pero muy práctico. Con este compás, en cualquier lugar,puedo trazar un círculo y meterme dentro. Es mi manera de sentirme "en casa" y mirar el mundo desde ahí.
lunes, 26 de noviembre de 2012
Al otro lado de la montaña
Hoy, desde la Abadía, he seguido un sendero que subia a lo alto de la montaña y desde allí he visto, al otro lado, un valle boscoso con un lugar sorprendente que nunca antes había visto.
domingo, 25 de noviembre de 2012
El Ánfora de los Rostros Encerrados
La niña me dijo que no todas las ánforas estaban siempre en el fondo del mar, que algunas emergían a la superficie en esos raros días en los que el Sol y la Luna se encontraban juntos en el cielo por unas horas. En esos momentos algún ánfora conseguía salir a la superficie y la mayoria de los rostros miraban contentos y agradecidos la luz y el cielo azul.
sábado, 24 de noviembre de 2012
Preparando el Mapa
Llevo varios días en La Abadía haciendo todos los preparativos para el nuevo Viaje. Ahora estoy liada con el mapa: mirando como hacerlo, el recorrido, cada ruta (a veces hay distintas rutas para llegar al mismo sitio)...he hecho algunos bocetos que no acaban de convencerme; pero hoy, mientras meditaba como hacerlo y dejaba que mi pilot se moviera libremente apareció este dibujo que me apetece compartir. No es el mapa, pero me llevo a la niña y la estrella como guías para elaborarlo. Y además, al levantarme, me encontré con unos cartones (tipo carpeta) de un libro que recibí por correo hace días y que me vienen de perlas para utilizar como soporte del mapa.
viernes, 2 de noviembre de 2012
Llegada a La Abadía
Acabo de llegar a la Abadía, con un poco de retraso porque La Abadía está en lo alto de una montaña y la subida se me hizo difícil, pero por fin hemos llegado. La he encontrado diferente al llegar porque siempre está en obras, así que probablemente cuando vuelva de mi próximo viaje estará aún más cambiada.
Venía pensando en este viaje que se acaba y en el que empieza y en todos los Lugares que visité con Lucero y Loba (aunque me quedaron muchos sin visitar que espero recorrer ahora) y en los descubrimientos que hice. Uno de ellos fue conocer a Doña Tecla, reencontrarme con ella y reconocerme en ella.
Sí, Doña Tecla es la otra cara de Casilda, y creo que ahora le toca a ella el turno de viajar, así que este Viaje que está ya a punto de empezar será “El Viaje de Doña Tecla”.
Y ahora voy al encuentro de mis compañer@s de Viaje, seguro que tienen muchas aventuras para contar. Van a ser unos días animados!
martes, 23 de octubre de 2012
De vuelta a La Abadía
Aunque no he finalizado mi viaje, cuando estaba ya haciendo mi equipaje para ponerme de nuevo en marcha, he recibido un mensaje desde La Abadía pidiéndome que regrese para un reuníón. Hay un nuevo viaje que comienza ya, así que me pongo en camino para llegar a tiempo.
jueves, 11 de octubre de 2012
El Lugar de la Salud
He llegado al Lugar de la Salud, es un lugar tranquilo dónde básicamente he entendido que se trata de crear lo que me guste, puede ser una comida, una pintura o una manta de colores...bueno, hace mucho que tengo ganas de aprender a dibujar y me encanta coser, así que voy a ver qué puedo hacer.
Hay un jardín lleno de flores y entre ellas ésta que he dibujado es la que más me gusta. No ha quedado del todo igual porque es mi primer dibujo copiado de la realidad, pero he disfrutado mirándola y tratando de pasarla al papel.
Hay un jardín lleno de flores y entre ellas ésta que he dibujado es la que más me gusta. No ha quedado del todo igual porque es mi primer dibujo copiado de la realidad, pero he disfrutado mirándola y tratando de pasarla al papel.
martes, 2 de octubre de 2012
El Lugar de Poder
He dado muchas vueltas hasta asumir que solo yo tengo la llave de mi poder y desde ahí he construído mi vida, por eso mis aciertos son míos, pero mis errores también y no les puedo llamar "mala suerte".

La carraca me mira durante mucho rato y veo en sus ojos un interrogante que parece decirme algo así como "¿Y ahora qué...?"
La carraca me mira durante mucho rato y veo en sus ojos un interrogante que parece decirme algo así como "¿Y ahora qué...?"
viernes, 21 de septiembre de 2012
El Lugar Más Alto
He pasado los meses de calor parada, no encontraba mi mapa por ningún sitio, pero hace unos días un anciano me invitó a acompañarle a una montaña, la montaña de su infancia, quería despedirse de ella: "Quiero verla por última vez", decía. Así que le acompañé, para mí era un regalo poder hacerlo y él no se atrevía a ir solo, tenía miedo de no llegar. Fue una subida dura para él, con muchas paradas, pero seguía su propio impulso y era más fuerte que su cansancio. Subía despacio, reencontrándose con cada lugar, dejando paso a los recuerdos, reconociendo árboles y rocas, pájaros y huellas de animales...sus palabras y sus silencios hablaban a la vez y para mí fue una experiencia conmovedora. Sentados allá arriba, en un día tan luminosos, la vista llegaba lejos y sentía que la montaña nos acogía. Cuando bajamos de nuevo, los ojos del anciano tenían otra luz, estaba en paz, y yo había entendido que hay caminos que no se hacen con los pies, se hacen con el corazón y los pies le siguen.
Al despedirme me hizo un regalo: "Es un espejo que ya no uso -me dijo-, pero seguramente tú le encontrarás alguna utilidad..."
Al despedirme me hizo un regalo: "Es un espejo que ya no uso -me dijo-, pero seguramente tú le encontrarás alguna utilidad..."
miércoles, 25 de julio de 2012
El sueño de Loba
Anoche soñé que soñaba el sueño de Loba y pude ver a través de sus ojos las maravillas del Universo y sentir su sensación mientras respiraba y se dejaba llenar por la vibración de los planetas.
domingo, 8 de julio de 2012
EL Lugar de La Verdad
A la entrada, sobre una base de
piedra había inscrita una leyenda: “…Despertar de un sueño…”
sábado, 26 de mayo de 2012
El secreto más grande...
El secreto más grande estaba en una cajita muy pequeña.
Pasé horas y horas deambulando entre los secretos, mirándolos uno a uno, incluso con una lupa que llevaba en mi mochila, una lupa que Loba no dejaba de oler y a la que Lucero daba de vez en cuando algún lametazo, obligándome a limpiarla para poder ver.
Pero nada. No encontraba mi secreto.
Hasta que de pronto un rayo de sol se posó sobre la cajita y la hizo brillar por un momento. El momento justo para que tuviera que ponerme las manos de visera y pudiera verla a pesar de ser muy pequeña.
Bueno, en realidad no era un secreto muyyy grandeee... No. Era un secreto pequeñito, pero de esos que cuando los conoces te ayudan a caminar porque son muy prácticos y te dicen claramente: "Por allí". Y de pronto no hay dudas y el pequeño secreto se convierte en un pequeño tesoro que ya no está escondido para mi.
He cogido la cajita con cuidado y la he guardado con mimo en el bolsillo interno de mi viejo chaleco, cerca de mi corazón. Éste quiero llevarlo conmigo.
He tomado del ramal a Lucero y mientras Loba correteaba a mi lado hemos salido al camino de nuevo para adentrarnos en el bosque, hacia el norte. Hacia las altas montañas. Nos quedan muchos días para caminar.
Pero nada. No encontraba mi secreto.
Hasta que de pronto un rayo de sol se posó sobre la cajita y la hizo brillar por un momento. El momento justo para que tuviera que ponerme las manos de visera y pudiera verla a pesar de ser muy pequeña.
Bueno, en realidad no era un secreto muyyy grandeee... No. Era un secreto pequeñito, pero de esos que cuando los conoces te ayudan a caminar porque son muy prácticos y te dicen claramente: "Por allí". Y de pronto no hay dudas y el pequeño secreto se convierte en un pequeño tesoro que ya no está escondido para mi.
He cogido la cajita con cuidado y la he guardado con mimo en el bolsillo interno de mi viejo chaleco, cerca de mi corazón. Éste quiero llevarlo conmigo.
He tomado del ramal a Lucero y mientras Loba correteaba a mi lado hemos salido al camino de nuevo para adentrarnos en el bosque, hacia el norte. Hacia las altas montañas. Nos quedan muchos días para caminar.
miércoles, 23 de mayo de 2012
El Lugar de Los Secretos
sábado, 21 de abril de 2012
Mandalas del camino
Segunda noche en la cabaña...
Loba ha llegado esta mañana y se ha quedado acurrucada a mis pies, a ratos se asoma fuera y vuelve a enroscarse junto al fuego. Sigue lloviendo.
Loba ha llegado esta mañana y se ha quedado acurrucada a mis pies, a ratos se asoma fuera y vuelve a enroscarse junto al fuego. Sigue lloviendo.
viernes, 20 de abril de 2012
Mandalas del camino
No ha parado de llover desde que salimos del Lugar del Sonido. El tiempo se ha ido poniendo más y más gris y al entrar en el bosque que hay de camino al Lugar de los Secretos, la niebla se nos ha echado encima, además mi mapa no se correspondía con todo lo que encontraba en el territorio. En mi mapa solo había un camino trazado, mientras que en el territorio me encontré con muchos senderos y bifurcaciones que no indicaban a dónde conducían. Algunos, los que me parecieron más significativos, los fui anotando en mi mapa, mientras caminaba sin saber muy bien a dónde iba a llegar.
Anoche, por fin, divisé una cabaña en el bosque y al acercarme vi que estaba semiderruida, pero entré de todos modos mientras Loba desaparecía en el bosque y Lucero mordisqueaba la hierba de los alrededores. Dentro estaba lleno de telarañas y con signos de no haber sido habitada en mucho, mucho tiempo, pero había una vieja y oxidada estufa de hierro y probé a ver si funcionaba. Saqué las cenizas, puse leña seca y al encenderla pegó una pequeña estampida que me llenó de hollín, ¡pero encendió! Durante un buen rato me dediqué a limpiar el espacio de lo que había sido la cocina, por suerte había algo de leña en una leñera. Tapé con unos plásticos que llevaba los agujeros por donde entraba el agua y limpié como pude una vieja mesa para poder utilizarla. Bueno, no era un hotel de lujo, pero el calorcito empezó a notarse y poco después podía sentarme y empezar a pintar un mandala a la luz de las velas que tuve la previsión de poner en mi mochila al empezar el viaje. No me sentía cansada, me había sentado bien el ejercicio y necesitaba poner en un mandala todos los colores que parecían haber desaparecido en el bosque. Saque el mandala que había dibujado el día anterior, pero esta vez mis manos se iban a los colores más fuertes, más chillones...y me dejé llevar. Esto es lo que salió.
Y este otro es el del día anterior. Cada día disfruto más diseñando y pintando mandalas, despues de andar unos kilómetros, el mejor momento es cuando puedo sentarme en cualquier sitio, sacar mis pinturas y centrarme sobre el papel mientras escucho los sonidos del bosque.
Anoche, por fin, divisé una cabaña en el bosque y al acercarme vi que estaba semiderruida, pero entré de todos modos mientras Loba desaparecía en el bosque y Lucero mordisqueaba la hierba de los alrededores. Dentro estaba lleno de telarañas y con signos de no haber sido habitada en mucho, mucho tiempo, pero había una vieja y oxidada estufa de hierro y probé a ver si funcionaba. Saqué las cenizas, puse leña seca y al encenderla pegó una pequeña estampida que me llenó de hollín, ¡pero encendió! Durante un buen rato me dediqué a limpiar el espacio de lo que había sido la cocina, por suerte había algo de leña en una leñera. Tapé con unos plásticos que llevaba los agujeros por donde entraba el agua y limpié como pude una vieja mesa para poder utilizarla. Bueno, no era un hotel de lujo, pero el calorcito empezó a notarse y poco después podía sentarme y empezar a pintar un mandala a la luz de las velas que tuve la previsión de poner en mi mochila al empezar el viaje. No me sentía cansada, me había sentado bien el ejercicio y necesitaba poner en un mandala todos los colores que parecían haber desaparecido en el bosque. Saque el mandala que había dibujado el día anterior, pero esta vez mis manos se iban a los colores más fuertes, más chillones...y me dejé llevar. Esto es lo que salió.
Y este otro es el del día anterior. Cada día disfruto más diseñando y pintando mandalas, despues de andar unos kilómetros, el mejor momento es cuando puedo sentarme en cualquier sitio, sacar mis pinturas y centrarme sobre el papel mientras escucho los sonidos del bosque.
martes, 10 de abril de 2012
Mi sueño con Loba
Cuando salí de la cueva el sol ya estaba alto en el cielo.
Me sentía con energías renovadas y empecé a caminar hacia el Sureste, hacia el
Lugar de los Secretos, sabía que Loba y Lucero me encontrarían en el camino. En
mis últimas horas de descanso había soñado con Loba, venía hacia mí por un río
en medio de otras imágenes dispares que se movían a su alrededor. En mi sueño la había visto radiante y contenta de encontrarnos de nuevo.
La encontré, o ella me encontró, unas horas después y me llevó hasta
dónde Lucero pastaba tranquilamente, fuera ya de las tierras rojas, y vino trotando, feliz al vernos. Descansamos
un rato para celebrar el reencuentro y emprendimos el camino de nuevo. Nos
quedaban varias jornadas hasta llegar al Lugar de Los Secretos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)










